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sábado, 13 de febrero de 2016

Europa en guerra.

Tras la unión de las tres dinastías bajo el imperio germánico, el Papa, representante de la católica europa, veía peligrar gravemente su estatus y poder. El imperio era cátaro, hereje, pero con una potencia política y militar capaz de amenazar la religión verdadera.



Su primera medida fue declarar a los herejes enemigos de Roma, y con ello hacía un llamamiento a los soberanos católicos para declararlos hostiles y peligrosos. Esto no supuso un gran problema para el emperador y sus vasallos, pues en su punto de mira estaba los reinos católicos que aun residían en la Europa occidental.



Así que durante la primera mitad del siglo X continuaron las conquistas cátaras a favor del Imperio. El Papa entonces usó todo su poder y convocó la primera Cruzada por el reino de Alemania, en pleno corazón de imperio. No fueron pocos los soberanos católicos que se unieron, y un macro ejercito de proporciones nunca antes vistas comenzó a invadir germania. De inmediato, se organizó una reunión de emergencia en Hamburgo con todos los vasallos importantes del emperador, incluidos los Por los loles y los Bonaparte, que vieron paralizadas sus conquistas expansionistas para auxiliar a su señor. La decisión de aportar cada hombre en condición de luchar bajo el estandarte imperial fue unánime, pero las estrategias a trazar aun estaban sobre la mesa. Sin demora, se organizó un ejercito cátaro para hacer frente a la amenaza católica. En Francia, se producían invasiones por los reinos ingleses, así como en dinamarca. Polacos, Húngaros y gentes del este invadían Sajonia y desde la peninsula itálica, las fuerzas del rey lombardo así como las tropas del pontífice cruzaban los Alpes. El premio, el reino de Alemania, el territorio más occidental del núcleo imperial.

Las primeras batallas y escaramuzas se libraban en las fronteras sin resultados decisivos para cada bando, mientras que los gruesos de los ejercitos estaban cada día más cerca encontrarse en la primera gran cruzada. Aun debatiendo las estrategias, la más lógica planteada por los Bonaparte era plantar cara en la propia Alemania. Confrontar las dos enormes fuerzas en una colosal batalla decisiva, con la seguridad de vencer. Sin embargo, el emperador tomó finalmente una decisión tremendamente arriesgada. Él mismo, junto a sus tropas, ignoraría los ejercitos de la coalición católica y marcharía directamente hacia Roma. Mientras que el resto de las fuerzas cátaras, al mando de los Bonaparte, debían resistir todo el tiempo posible la inminente invasión y el envite de los enemigos. De salir bien, la cruzada podría acabar pronto, pero de salir mal, los cátaros habrían perdido la mitad de sus fuerzas y la otra mitad lejos de poder responder a tiempo.

Entre la sorprendente maniobra, y quizás, con un poco de suerte, las tropas de su emperador llegaron a la ciudad santa. Los Bonaparte debían de conseguir el suficiente tiempo como para que la estrategia surtiese efecto. Y así fue. Las tropas católicas no conseguían abrir brecha en las líneas cátaras, y la batalla se alargaba días y días. Tiempo valioso, que las tropas del emperador usaron para arrasar con todo el condado de Roma. Cuando el Papa vio la ciudad invadida, y sin esperanzas de poder vencer en Alemania, no tuvo más que claudicar y dar por fracasada la cruzada.

No tardaron en correr las noticias. El cátaro no solo sobrevivía sino que se imponía al catolicismo, y eso aumentaba su autoridad mientras que se veía mermada la de la religión oficial. Con este impulso, a lo largo de las siguientes décadas, se producirían las duras y tediosas conquistas de los reinos de Borgoña, Francia Media y Frisia, la región natal de los Bonaparte, arrebatada a los Suecos. Con ese tamaño y poder, Los Bonaparte independizan sus territorios del imperio germánico, formando así su propio imperio, el de Europa Occidental. Que anotaría su primer tanto con la conquista de Kent en las islas británicas, lugar sagrado cátaro.


Por otro lado, los Por los loles se instalaban en la región de Dinamarca, aun bajo el vasallaje de los Von D., que además de combatir a los suecos tenían también un problema dinástico. La cabeza de familia de los Por los loles padecía lepra, y las pocas probabilidades de tener heredero, sumadas a su inminente muerte hacían peligrar la estabilidad de su familia y sus posesiones. Fue entonces, cuando el que fuese un gran y peligroso reino en Suecia de fragmenta y aparecen muchos pequeños reinos. El imperio germánico, en favor de Por los loles, comienza a invadir escadinavia en lo que se conocerían como las Guerras de Invierno.

jueves, 28 de enero de 2016

Crónica anónima de al-Nasir, Abderramán III

Conquistó España ciudad por ciudad, exterminó a sus defensores y los humilló, destruyó sus castillos, impuso pesados tributos a los que dejó con vida y los abatió terriblemente por medio de crueles gobernadores hasta que todas las comarcas entraron en su obediencia y se le sometieron todos los rebeldes.

Una nueva amenaza.


Los Vikingos llevaban más de medio siglo violentando el norte de Europa. Pero a pesar de ser el primer azote, los hombres del norte resultaron ser más bien una molestia que un problema real. Salvo la contada excepción de la destrucción y anexión del reino de Frisia por parte del rey Sueco, y salvando algunas provincias en el norte de Europa, la furia vikinga quedó relegada a saqueos y pequeñas invasiones infructuosas. Incluso las islas británicas se salvaron de la (histórica) invasión. Para más inri, los norteños tenían graves problemas con la administración de estas tierras arrebatadas a los cristianos. La forma de gobierno tribal frente a la feudal y la evidente diferencia religiosa golpeaba en forma de guerras civiles a las tierras conquistadas por Suecia. Debilitando la fuerza que pudieron haber tenido en algún momento e imposibilitando su regeneración.

Al sur se atisbaba algo peor. Asturias, el único reino cristiano en la península ibérica, era incapaz de resistir los envites de los Omeyas, la dinastía gobernante del Califato de Córdoba. Sin las ayudas de un poderoso y unido reino francés, ni de las cruzadas de Roma (que ahora, tenían otro objetivo en la mira), la conocida como Al-Andalus tenía vía libre para seguir atormentando Europa. Nada pudo detenerlos en los pirineos, y no tuvieron problema en continuar su expansión hacía en norte y el este. Lombardía, el reino en el norte de Italia, aun fuerte, consiguió pararlos en Niza y la Provenza, y fue el principal participe en varias incursiones en el sur de Francia y Barcelona por la liberación de estas, sin éxito alguno.

¡Arrepentíos pecadores pues la hora del señor se acerca!¡Todos los infieles seran castigados!¡El averno os aguarda!
Al margen de este nuevo panorama, algo más al norte, nuestros protagonistas seguirían con sus conquistas. Ayudando a Francia a estabilizarse y a la expansión del imperio hacia el norte, hacia Escandinavia. Por muchos motivos, los Por lo loles le tenían ciertas ganas a los suecos, sin hablar de los Bonaparte, a los cuales habían llevado al límite de la destrucción. Los Omeyas seguirían comiendo zonas católicas hasta Auvernia, poco más arriba de lo que se puede apreciar en el mapa. Para entonces el reino de Francia ya estaría fuerte, al igual que Lombardía, en su auge. Juntos, con la ayuda del emperador germánico conseguirían frenar a los musulmanes para finales de siglo.

La nueva semilla


Así pues, a mediados los siglo IX, los Von D. se alzan como reyes de uno de los reinos más poderosos de Europa en estos momentos, pero su ambición no acaba ahí. Tienen en mente coronarse como 'emperadores'. Cosa que no tardaría en llegar.

Con el vasallaje de los Por lo loles, su capacidad militar y de reacción aumentó considerablemente y, tras conquistar y anexionar una buena parte de territorio en centro-europa, nace el Reich Germánico, o Imperio de Germania. Fue poco después cuando el caprichoso destino dio un giro de tuerca a la historia.

Se le acerca el capellán del imperio al emperador, un emperador fuerte y determinado (el cual ha creado una nueva maquina en centro Europa) con cierta reticencia, pero convencido de que es lo que debe hacer, aun conociendo las posibles repercusiones de su osadía. El emperador extrañado por la reunión en privado que asegura deben tener, centra su atención en sus palabras. El clérigo, al principio con voz trémula, finalmente le explica el plan a su soberano.

"Señor, han llegado a mis oídos ciertas nuevas. Y tras haber investigado un poco del tema, ruego que me oigáis lo que tengo que decir. Pues he abandonado el catolicismo para abrazar una nueva doctrina que creo, es la verdadera y os aseguro, os convencerá también."

El emperador se quedó pensativo por unos momentos. La mera idea de abandonar la Fe verdadera producía náuseas y terror en cualquier buen cristiano. 'Cátaro', que terrible palabra. Lo acción más común habría sido quemar en la hoguera a ese mísero hereje, capellán o no, y haber hecho como que jamás esas palabras habían entrado en su mente. Sin embargo, este emperador no era precisamente común. No había conseguido levantar a su dinastía de reino a imperio, unificar a los Por los loles y resto de dinastías germánicas si fuese alguien común, no. Tenía planes. Y el Cátaro ofrecía una serie de ventajas difíciles de obviar. Para empezar, los hombres de Fe ya no responderían ante el Papa, ni Roma, ergo los impuestos y las tropas de dichos gobernantes irían íntegros al emperador. Tras una reunión de urgencia con los principales duques, esa misma razón fue suficiente para atrapar a los Por los loles, los cuales ya tenían dificultades con Roma por el mismo tema. Dichos temas legales, así como el hecho de las mujeres pudiesen gobernar y ostentar cargos políticos y religiosos abría mucho el panorama. Pero no fueron esas las razones. Al dejar el catolicismo, se considerarían una herejía, y por tanto los casus belli como 'guerra santa' podrían usarse como conquistar territorios católicos. Ahora Roma perdería voz. La moción fue aceptaba, el Reich Germánico se convertía al Cátaro. Nadie sabe como el santo Papa pudo tomarse esta decisión, pero claramente se sintió afortunado de ser viejo y no tener que lidiar con lo que podría ser (y será) la mayor amenaza del catolicismo.

[Catarismo real: https://es.wikipedia.org/wiki/Catarismo ]

Al asentarse como imperio con su propia religión, el Reich Germánico ofrece vasallaje a la dinastía de los Bonaparte, actualmente gobernantes de un reino de Francia completamente desperdigado. Los Bonaparte aceptan junto a la jugosa, y peligrosa, oportunidad de convertirse al catarismo. La lenta conquista del reino Francés se vio atropellada por las nuevas políticas de expandir el catarismo y las nuevas terminologías de 'guerra santa', así como la suma de las tropas del emperador a las aspiraciones francesas. Conquistar un tercio de Bretaña había llevado años, el emperador tuvo la capacidad de declarar guerras simultáneas y asegurar la región en cuestión de meses. El reino francés cobraba forma y fuerza, mientras a la vez se iban debilitando los reinos francos vecinos, controlados por los Karling, feroces enemigos de nuestros protagonistas. Pero estos no temían únicamente a los nuevos herejes declarados. Por si no fuese suficiente lidiar con el primero de los azotes de Europa, los vikingos, el segundo estaba apunto de arremeter con una fuerza imparable.

martes, 19 de enero de 2016

The Old Gods.

Coronado Rey de Frisia, Bonaparte se casa con, probablemente, la mujer más virtuosa que existía en el aquel tiempo en Europa. De ser otros tiempos, habría reinado mejor incluso que cualquier hombre. Sin embargo las restricciones políticas y sociales solo le habían permitido llegar a ser esposa de un rey pequeño, pero al menos independiente. El amor que ambos se procesaban no tardó en llegar. Comprometidos desde pequeños sin conocerse, meses después de la boda se amaban con locura. Un lujo muy lejano y al alcance de pocos en la época. Ragena fue su primer hijo, primer príncipe de Frisia, y su padre, se aseguró de cambiar las leyes para que pudiese heredarlo todo, debido a que eran los nobles los que elegían al sucesor y no la sangre. La primogenitura, una idea ya en la mente del Bonaparte antes de ser incluso rey, llegó gracias a la independencia y a la subida de rango. Ragena ahora era heredo total de todo, cosa que no gustó en la corte (reacia siempre a los cambios) y sobretodo a su hermano menor... Magnus. Una terrible tragedia, pues la madre de Ragena y Magnus, reina de Frisia, murió en el parto de este último a una tempranísima edad. Su padre, afligido, volvió a casarse años después por temas políticos, pero no tuvo más hijos.

Más al este, Franconia tenía aun más problemas. Debido a que se independizó a título de ducado y no tenía la suficiente influencia para ser reino, estaban sujetos a las leyes del reino de Francia Oriental. Un mero título para un estado que sólo administraba dos provincias, probalmente un tercio o un cuarto del ducado de Franconia. Sin embargo, las leyes de un reino están por encima de un ducado, y pese a su "independencia" los francones estaban sujetos a las leyes de los franceses orientales. Por los loles intentó en muchas ocasiones declararles la guerra para anexionarlos, pero sus gobernantes pertenecían a la familia Karling, dinastía la cual gobernaba en otros tantos reinos, como Francia Media y el reino de Aquitania. Quienes acudirían en ayuda de su pariente. Franconia no podía asumir una guerra de esa magnitud. Así que, Von D. y Por los loles, llegaron al acuerdo de que estos úlimos se subyugarían al reino de Baviera, asumiendo sus leyes y su liderazgo. Bajo esta unión, que duraría por los próximos dos siglos, Franconia se convirtió en unos de los ducados más fuertes del mundo, más fuerte incluso que muchos reinos. Fuerza de la que se serviría Baviera para sus propios planes. Pero por el momento, no adelantemos acontecimientos.


En algún momento entre estos acontecimientos, llegó el primer azote de Europa: Los Vikingos, que no solo saqueaban las costas del norte de Europa, además disponían de unas embarcaciones con las cuales podían remontar los grandes ríos y saquear provincias centrales.


Esto si cabe fue a peor con los años. Los saqueos quedaron en un misero problema cuando el rey de Suecia, conocido como El Grande, puso sus ojos en las fertiles tierras de Europa.

Ragena Bonaparte, había sufrido muchísimas tensiones con su hermano menor Magnus, casi hasta el punto de estallar en una guerra civil por la sucesión de la corona cuando el primero fue coronado rey a la muerte de su padre. Sin embargo Ragena tenía otros planes. Siendo él, rey de Frisia, intentó colocar a su hermano como rey de Francia, un nuevo reino que había surgido parcheado en distintas partes de la antigua Francia O. Así su hermano sería rey, y un valioso aliado para sus futuras conquistas. Pero a veces el destino tiene otras ideas, y cuando ambos hermanos le declararon la guerra a Francia por el trono, el temible y poderoso rey sueco invadió Frisia con un monstruoso ejercito y sin piedad. Tal fue la brutalidad de la invasión, que no dejó nada. El reino de Frisia desapareció casi tan rápido como nació, y todos los territorios pasaron a formar parte del vikingo reino de Suecia. Un durísimo golpe para los Bonaparte, en especial para Ragena, pues finalmente Magnus llegó al trono de Francia. Ahora Magnus era rey de algo, y Ragena había sido relegado a la población de Caen, una provincia que siempre ignoró por estar aislada del reino, irónicamente la que le había salvado la vida. Vida dura, pues debía soportar como su envidioso hermano ahora era un rey con más poder que lo miraba por encima del hombro, y él, aun con el título de rey de Frisia, no era rey de nada salvo de cuatro cabras, dos soldados y algún perro descarriado.

La desaparición del reino de Frisia fue un rápido y duro golpe para la Europa cristiana, que fue incapaz de prestar auxilio. Algo que los Von D. no iban a dejar pasar. Se dice, se rumorea, que la familia Por los loles había vendido su alma a los Von D. Un pacto que incluía a estos últimos coronarse como emperadores de Germanía. A cambio, una vez hecho esto, el imperio debía ayudar a los Por los loles a subir al norte, conquistar y formar el Imperio de Escandinavia. Rumores o no, con la ayuda de Franconia, el Reino de Baviera comenzó a expandirse concéntricamente.

Al oeste, los Bonaparte volvieron a sufrir un giro del destino. Los reinos de Francia seguían inestables, y Magnus fue usurpado del trono, como hizo él antes, y encarcelado. Ragena, quien no se había rendido vio una oportunidad de oro, y ante la debilidad interna, reclamó el trono de Francia esta vez para sí. A pesar de lo costosa que fue la guerra, lo consiguió, y se convirtió en rey de Francia así como de Frisia. Una Francia rota por fuera y por dentro, pero que lucharía por mantener. Lo que no sabía es que esta decisión y cambio de rumbo por unificar Francia cambiaría el destino del mundo.

Ragena murió a mediados de siglo, roto por dentro por haber perdido lo que su padre le confió. Sin embargo su linaje pasaría a través de la historia, aunque él nunca pudiese llegar a saberlo. Magnus, murió en una celda, prisionero de algún reino francés del sur. Las tornas se cambiaron una vez más.
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Los primeros años: Toma de contacto.

Rafa y Javi (yo) eramos cuasi primerizos cuando empezamos esta partida, y tardaríamos décadas (en tiempo de juego) y días (en tiempo real) en empezar a pillarle el tranquillo. Concretamente cerca de cien o doscientos años. Unos diez años de juego, equivalen a unas tres o cuatro horas en la vida real.

Finales del siglo VIII, y aunque al principio las familias no tenían el nombre por el que ahora se las conoce, Bonaparte, Por los loles y Von D. emergían para hacer un hueco en la historia.

Y el primer fallo de los tres protagonistas no tardaría en llegar, cuando se dieron cuenta de la obviedad: Estaban en reinos distintos. Eso quería decir que las leyes y las políticas eran algo diferentes.

El comienzo fue algo lento y tedioso. Todos teníamos claro que nuestro primer objetivo era conseguir la independencia, pero eramos vasallos de los dos reinos de francia los cuales, juntos, eran una de las mayores potencias de la época. Sin embargo estas tres familias surgieron como tumores dentro de lo que debió ser el imperio carolingio. Fran (Von D.) comenzó tramitando lazos de sangre con la familia real del Reino de Baviera, llegando a sembrar una semilla que le daría sus frutos dentro de un tiempo. Javi (Bonaparte) con el ducado de Holanda y Brabante en sus manos, se dispuso a conquistar el ducando de Flandes, al sur, política y militarmente. Con la esperanza de formar el reino de Frisia. Y Rafa (Por los loles) pretendía independizarse como ducando de Franconia.

Pero no todos los planes salen bien siempre. Por su parte, los Von D. empezaron a tramar conjuras contra la familia bávara, y uno a uno, hombres, mujeres y niños de la línea sucesoria iban muriendo en trágicos accidentes. Dejando fortuitamente a la familia Von D. camino al trono, a la independencia y a pasar de simples duques, a reyes. La historia ya había cambiado. El último joven bávaro, sin descendencia coloca al Von D. como rey de Baviera. El enorme ducado de Alamania se independiza de la Francia Media y pasa a formar parte del reino de Baviera, doblando el tamaño de este bajo una misma bandera.

En el reino de Francia Occidental, los ducados de Holanda y Franconia van, sutilmente, comiendo a sus vecinos dentro del reino y creciendo en influencia. Aunque permanecen como aliados, Francia O. y Francia M. no llegan a unirse y estallan en su interior docenas de disputas entre duques y condes. En esta situación, los Bonaparte y Por los loles ven una oportunidad de oro, y le declaran la guerra a Francia O. por su independencia. Los Karling (la dinastía gobernante en las francias) no puede responder antes tantas disrupturas y acaba, finalmente, perdiendo y aceptando las exigencias de sus enemigos. La galia se parte. Franconia se independiza poco más grande de lo que empezó y, el Bonaparte, es nombrado Rey de Frisia por la gracia de Dios nuestro señor, con los ducados de Holanda, Brabante, Flandes y una pequeña provincia (Caen) en el norte de Francia.



A pesar de la celebración y las fiestas por la victoria a principios del S. IX, esto no fue precisamente lo mejor, y acabaría desencadenando una serie de acontecimientos catastróficos para Europa. Ahora la responsabilidad de defender Europa y la cristiandad caería sobre los hombros de estos jóvenes y pequeños monarcas, con más sueños que fuerza. Junto con ellos, se independizaron/crearon el Ducado de Aquitania, Reino de Aquitania, Francia Oriental, Francia Media, Francia (la que hoy conocemos, de cultura francesa, no cultura franca como el resto) y Reino de Borgoña. En una galia completamente moteada.

viernes, 25 de diciembre de 2015

¿Bárbaros?

Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no causa menos estragos, el tiránico exactor roba y el soldado saquea las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un hambre tan espantosa, que obligado por ella, el género humano devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras aficionadas a los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan hasta a los hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para destrucción del género humano. De esta suerte, exacerbadas en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las fieras, cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas. Asoladas las provincias... por el referido encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por la misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes las regiones de las provincias para establecerse en ellas.
Hidacio, Chronicon (hacia 468).